sábado, 27 de abril de 2013

¿Qué será lo próximo?


Después, de haber sufrido:


  • El robo de una cancela
  • El robo de una docena de aldabillas
  • El robo de comederos de aves
  • El robo de robles
  • La rotura de una docena de candados
  • La rotura de carteles
  • La rotura de cerrojos
  • El destrozo de dos charcas


 … pensábamos que ya no nos sorprendería la naturaleza de ningún otro acto vandálico más. Eso era hasta hoy cuando un visitante habitual del monte retrató con su cámara a tres jóvenes tomando el sol tranquilamente en el tejado del observatorio. Además, había un perro merodeando a sus anchas dentro del recinto haciendo caso omiso a los carteles de advertencia.






Este tipo de comportamiento nos llena de frustración ya que no podemos comprender que es lo que mueve a esta gente a realizar dichos actos. ¿No son conscientes del daño que hacen? Si tenéis alguna idea de cómo erradicar este tipo de comportamiento antisocial, por favor, hacérnoslo saber para ponerla en marcha nosotros mismos.





lunes, 22 de abril de 2013

Cornites, el día después.


Llega el día de Cornites y en Santurtzi, desde tempranas horas de la madrugada, se palpa en el ambiente que algo extraordinario esta ocurriendo. El sol nos brinda sus mejores destellos, el aroma del cornite horneándose en los obradores nos abre el apetito, el monte muestra sus mejores colores primaverales, grupos de mendizales, familias enteras y cuadrillas, se dirigen cuesta arriba hacia el monte Serantes, para disfrutar de un buen día al aire libre. Todo el mundo parece disfrutar del entorno, el reencuentro de viejos amigos es la tónica del día, los más jóvenes corretean y saltan, las rosquillas se venden como rosquillas y al talo con chorizo es difícil resistirse.

¡EL DÍA PERFECTO!

¿Realmente ha sido un día perfecto? Desde un punto de vista humano, tal vez si. Ahora hagamos de abogado de los que no pueden defenderse o tienen voz propia, es decir, el monte Serantes con toda su biodiversidad.

Planteémoslos las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué efecto ha tenido la afluencia de cientos de personas en la fauna?
  2. ¿Qué efecto ha tenido la afluencia de cientos de personas en el paisaje?
  3. ¿Han aguantado las infraestructuras del monte el azote de tantos visitantes?

Tristemente, las respuestas no son nada positivas. Antes del día de Cornites escuchábamos a diario un par de mochuelos y un pito real en las inmediaciones del Fuerte. Al día siguiente y hasta la fecha no les hemos vuelto a oír. Seguramente, el nivel de ruido y el gran número de personas en la zona fueron razones más que suficientes para hacerles abandonar el lugar que probablemente habían elegido para criar. Imaginamos que otras aves que hayan construido sus nidos en puntos donde los excursionistas se hayan concentrado ese día no lo habrán pasado mucho mejor que los mochuelos y el pito real.

Referente, al efecto  del paso de cientos de personas por el monte tenemos que hacer hincapié en la cantidad de basura generada y esparcida por todos los rincones del Serantes. ¿Es este el respeto que tenemos por nuestro querido Serantes? ¿Es este el respeto que tenemos por la naturaleza? Pensamos de nosotros como un pueblo montañero y sensibilizado con el medio ambiente, sin embargo, una vez más demostramos lo contrario.



Finalmente, los daños causados a las nuevas infraestructuras del monte que tanto esfuerzo, tiempo y dinero nos ha costado realizar, también, se han dejado notar:

·             Carteles vandalizados
·             Charcas vandalizadas
·             Ranas, sapos o tritones extraídos de las charcas
·             Robles robados o sacados de su lugar de plantación
·             Cierres de cancelas reventados a patadas
·             Abrevaderos  llenos de piedras

Estamos consternados por el comportamiento desplegado por ciertas personas que piensan en el día de Cornites como una extensión del botellón de la noche anterior o de la noche que se avecina.



Estamos consternados por el comportamiento desplegado por ciertas personas que consideran el monte como un lugar donde el efecto mágico sigue patente y cuando vuelven toda la basura esta recogida.

Estamos consternados por el comportamiento desplegado por ciertas personas quienes han visto en los abrevaderos recién construidos un lugar donde coleccionar piedras de más de cuatro kilos hasta llenarlos.

Mobiliario re-decorado

Estamos consternados por el comportamiento desplegado por ciertas personas quienes destruyen lo que encuentran a su paso por el afán de destruir.

Carteles rotos

Estamos consternados por la pasividad desplegada por algunos padres / madres viendo como sus hijos/as se introducían en el recinto de las charcas e intentaban capturar las ranas, sapos o tritones sin llamarles la atención.

"Adornando" el monte

Estos días estamos viviendo inmersos en la era del desarrollo sostenible, de la importancia de preservar el patrimonio natural local y los espacios verdes en cada comunidad, etc. Lo vemos en la televisión, lo leemos en los periódicos, revistas etc. Somos conscientes que ni podemos seguir nuestro desmesurado estilo de vida ni comportarnos con la naturaleza como si no existiese o tuviese no impacto sobre nosotros. Intentamos educar y concienciar a nuestros jóvenes sobre la importancia de cuidar nuestro entorno, bien a través de los medios de comunicación, en la escuela, en casa, etc. Sin embargo, parece que el mensaje no llega a su destino, o por lo menos no conseguimos el alcance deseado, ni la urgencia que se merece.

Más basura, esta vez en el interior de la protección de una plantación de roble

Imagino que los precursores de la festividad de Cornites no concibieron esta entrañable romería para hacer gala de nuestro mal comportamiento. Los tiempos han cambiado, con ellos nuestros valores éticos y morales. Ahora, somos muchos más que antes, la presión que ejercemos sobre el monte es considerablemente mayor y deberíamos plantearnos si estamos sobrepasando su capacidad de carga.

En ésta y otras dos más, se llevaron los robles

Tal vez, es el momento de reunirnos, mirar hacia atrás y pensar lo que era Cornites para nuestros ancestros e intentar reinventar esta fiesta y darla un sentido propio acorde a los tiempos que vivimos.

Nota: Aunque el título de la entrada podría hacer referencia al día siguiente, la basura en concreto se mantuvo durante unos diez días. A día de hoy todavía seguimos recogiendo desechos provenientes de cornites.



SERANTES NATURA





jueves, 18 de abril de 2013

La celebración de Cornites en Santurtzi


La romería de cornites, es una antigua tradición de origen desconocido y que se diluye en la memoria de nuestros mayores. Su nombre proviene del “cornite”, pan individual al que se le introduce un huevo o dos junto con un chorizo que, colocado en uno de los extremos, le confiere una forma alargada característica a modo de cuerno. De ahí su nombre.

Imágen cedida por El blog de irati (por cierto, un blog muy interesante, daros una vuelta).
 A nosotros no nos dio tiempo a hacerle una foto, para cuando nos quisimos dar cuenta ya había "desaparecido".

Como marca la tradición, cada lunes de pascua se ascendía hasta la cumbre del monte Serantes con la bota de vino y el “cornite”, guardado a buen recaudo en una bolsa de tela.

 Una de las rutas de subida a la cumbre

Después de la subida a la cumbre, la gente llegada de diversos lugares (no solo de Santurtzi) utilizaba las campas en las laderas de este monte para dar cuenta del vino y de este especial pan. Repuestas las fuerzas, la fiesta se iniciaba con cantos y bailes prolongándose hasta el anochecer. Más tarde, se continuaba la romería en la plaza del barrio de Mamariga hasta altas horas de la noche, donde quizá algún/a afortunado/a acababa encontrando pareja.


Exposición y charlas sobre la fauna, flora y fuerte del Serantes por parte de los miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en una de las dependencias ya rehabilitadas del fuerte 


Hoy en día, esta tradición tan popular se sigue celebrando, siendo miles de personas las que acuden y disfrutan a su manera (no siempre buena) de un día en el campo, un cornite y un buen trago de vino.


Desde la cumbre






viernes, 12 de abril de 2013

Orquídeas bajo la nieve


Orquídea gigante (Barlia robertiana) 

Como ya hemos comentado en este blog, tanto en las faldas del monte Serantes como en su entorno próximo, sobrevive a duras penas una planta que, en la Lista Roja de la Flora Vascular de la C.A.P.V., está incluida dentro del apartado de “especies en peligro crítico de extinción”. Esta planta es la orquídea gigante (Barlia robertiana) y tiene la particularidad de florecer en invierno, concretamente entre finales de enero a marzo.



Desde que conozco su presencia en la zona y teniendo en cuenta su período de floración, me parecía cuando menos curioso el que podría darse la posibilidad de ver a esta planta envuelta en un manto blanco. No es sencillo ya que las nieves tendrían que coincidir cuando la orquídea está en flor (obviamente). También, la nieve se tendría que asentar, ya que aquí contamos con la dificultad añadida de la proximidad del mar, que tiende a templar el ambiente y no la suele permitir quedarse mucho tiempo entre nosotros.

Pues bien, este año, una de las nevadas caídas casualmente coincidió con el momento en que un pequeño grupo de tres plantas estaba floreciendo. A ver si el año que viene repetimos.